Análisis: Tekken HybridTekken Hybrid incluye Tekken: Blood Vengeance, una película de animación en 3D, la reedición en alta definición de un clásico como Tekken Tag Tournament y un acercamiento a lo que nos ofrecerá el año que viene su esperada continuación.
Decir cuál es el plato principal de tan variada oferta es complicado, aunque por valor económico puramente lo es sin duda el largometraje de animación. Tekken: Blood Vengueance es claramente una película al más puro estilo nipón, sobre todo por la recreación de los personajes. La banda sonora es igualmente un gran punto a favor, alzándose durante las inevitables luchas teniendo en cuenta en qué está basada. Si bien los artistas japoneses no se suelen prodigar en la animación digital frente a los clásicos dibujos animados, es precisamente en el mundo de los videojuegos donde más demuestran su saber hacer en este formato. Es por ello que el hecho de que el director de la misma sea Youchi Mouri, quien ya ostentó esa labor en las cinemáticas de introducción Tekken 5 y 6, no resulte tan curioso. Es más, la película se sitúa justo entre esos dos títulos. Sí es más llamativo el hecho de que la productora sea la misma que se encargó de otra película de animación ambientada en los videojuegos, Resident Evil:Degeneration. Hay ciertos paralelismos entre los intentos de Capcom y Namco de llevar sus obras al cine por medios diferentes a las películas con actores reales, que ya sabemos que suelen fracasar a la hora de adaptar videojuegos. La principal similitud es que el guión en ambas no está a la altura de las excelentes escenas de acción que se nos ofrecen en ciertos momentos. Como espectáculo puro, sin pararnos a pensar en la historia, Blood Vengueance cumple con creces sin duda, más aún si tenemos la oportunidad de disfrutarla en 3D. Ahora bien, el argumento transcurre sin atraparnos en ningún momento y parece un mero acompañamiento para dar un descanso a las intensas peleas. Tras hora y media de palomitas y colirios con tanto 3D, tocará echarle un ojo a lo demás que hay en Hybrid. Allá por el año 2000 se ponía a la venta la que iba a ser una de las consolas más exitosas de la historia, y lo hacía con un catálogo que en absoluto hacía augurar tan impresionante carrera. Entre aquel desastre olvidable que fue el lanzamiento de PlayStation 2, surgió un título que sorprendente, aunque fuera esperado por sus antecedentes en recreativa. Si Tekken demostró en la primera PlayStation que había espacio para juegos de lucha en 3D, con la inestimable ayuda de Virtua Fighter, Tag Tournament dio un giro de tuerca muy acertado permitiendo cambiar de luchador en pleno combate. No era el primero en hacer algo así, pero su sistema era tan sencillo como efectivo, y le daba un toque estratégico a las peleas que hasta ese momento no se había explorado en demasía. Tekken Tag Tournament está separado de lo que algunos llamarían la línea canónica de la serie y el hecho de que vaya a tener una continuación con un 2 al lado de ese mismo nombre no hace más que corroborarlo. Al sistema clásico de combos se unían una serie de características orientadas obviamente al cambio de personajes. Las peleas eran dos contra dos y si un personaje era derrotado, ese dúo perdía el combate, al contrario que en títulos como Marvel vs Capcom, donde simplemente aparece otro componente del equipo en sustitución. Esto hace que le mecanismo para recobrar vida cuando se está en la reserva resulte aún más importante. Bajo el nombre de poder Netsu, lo que se escondía era una forma de recobrar una parte de la barra de vida perdida, aunque la cantidad que se podía volver a ganar iba bajando cuantos más golpes se recibían.
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