Análisis: Assassin's Creed 2: La Batalla de ForliEl carismático y letal Ezio continúa su andadura con una nueva secuencia de acción renacentista. Ya está entre nosotros la primera expansión de Assassin’s Creed II: La Batalla de Forli.
El nuevo contenido llena un pequeño hueco que quedaba por completar en la campaña, y lo hace de forma interesante, y a un precio tremendamente bajo. Tras una primera entrega huérfana de DLC, la segunda parte de Assassin’s Creed se suma a la política de contenidos descargables habitual en los últimos años, y sólo tres meses después de su lanzamiento lanza el primer capítulo. La Batalla de Forli no va a suponer un antes y un después en la historia de Assassin’s Creed como saga, sin embargo sí es un buen añadido a un precio sorprendentemente bajo. Y es que a cambio de 3,99 euros o 320 Microsoft Points recibiremos seis memorias nuevas cuya mayor dosis de polémica está en el sorprendente ataque de sinceridad de su productor, Patrice Desilets, al reconocer que estos DLC estaban inicialmente previstos para la versión en caja del propio videojuego. Hay abundantes combates en La Batalla de Forli. Pasaremos buena parte del tiempo de la aventura luchando contra nuestros enemigos Rebecca nos informaba de que algunas partes estaban corruptas, lo que se traduce en que esta secuencia 12 será La Batalla de Forli, el primer DLC, mientras que la 13 será el siguiente add-on que llegará en febrero bajo el nombre de La Hoguera de las Vanidades. La secuencia 12 de Assassin’s Creed II: La Batalla de Forli expande la experiencia aportando partes importantes de la historia que, como decimos, faltaban. Ahora tendremos oportunidad de unirnos a Machiavelli y Caterina Sforza para defender Forli de los hermanos Orsi. ¿La misión? No podemos concretar demasiado puesto que pondríamos en riesgo la experiencia del videojuego para quienes no hayan terminado el título original, de modo que únicamente comentaremos que deberemos llevar a cabo un arriesgado rescate e intenta evitar a toda costa que la Pieza del Eden caiga en manos de los Templarios. La Batalla de Forli tiene premio. Cuando superemos la expansión tendremos un jugoso regalo esperándonos. De este modo la primera mitad de la expansión está fuertemente orientada hacia las peleas con hordas de enemigos, pudiendo escoger como siempre el camino más violento, o uno más sigiloso con el que separar de uno en uno a los enemigos y acabar con ellos de forma silenciosa o, al menos, más efectiva. Llegados a la cuarta, de las seis memorias, el corte cambia por completo poniéndonos en situación con la misión de rescate anteriormente mencionada. Habrá algunos enemigos también, pero el cambio de prisma y aires supone un interesante soplo de aire fresco. ¿Una vez terminado todo esto queda algo por hacer? A modo de detalle aparecerá en un torreón de la ciudad el invento de Leonardo Da Vinci, la máquina voladora, con la que dar un nuevo paseo siempre que lo deseemos accediendo a esa atalaya. |
|||||||
| |||||||